¿En qué piensa uno cuando se pone a escribir, sin obligaciones ni órdenes, ni margen de por medio? Quizá en comprender. La psiquis humana se expresa crípticamente, tanto en los sueños como en el mismo impulso creativo. A veces hablamos sin saber lo que realmente queremos decir, y ese es un misterio que debería consistir una de las metas del hombre: comprender. O al menos es un tema que encuentro interesante. Si comprendemos la razón de nuestras acciones, seríamos capaces de guiar nuestro camino con mayor seguridad. Es como conducir en una ruta sin más que niebla alrededor, podemos dar vueltas eternamente sin darnos cuenta. A través de la escritura, o la pintura, o la música, podemos entrar en la mente del artista y conocer sus miedos, sus anhelos, su carácter, todo con la obra como medio de conexión. Y su significado lo es para el receptor de igual manera que para el mismo autor, pues amplía su comprensión.
No soy un escritor. Mis palabras a veces no consiguen la eficacia que yo desearía. Mi única intención es que los toquecitos que el teclado convierte en letras no queden flotando sólo como palabras, sino que arraiguen un pensamiento, un sentimiento, una diminuta fracción de mí que ni yo supe conocer.
¿Qué es "Un Año de Lluvia" sino un grupo de palabras sin un contexto establecido? Pero al leerlas sin un contexto, su significado se expande, resonando en lugares a los que no llegan las letras. Quizá una imagen, un olor, un suspiro, una lágrima, un viaje, un mundo. Cuando las puertas se abren, todo es posible.